Una de las naves de la Bodega de La ConfianzaEl vino ha venido acompañando a todas las celebraciones en Aragón con preferencia sobre cualquier otra bebida. La cultura y las fiestas asociadas al vino en todo el ámbito Mediterráneo se remontan a la antigüedad más remota. Durante toda la edad Media en el Alto Aragón se cultivó y comercializó vino para lo cual los monarcas aragoneses promulgaron disposiciones que regulaban su ordenación.

Visitar bodegas y cavas cantando coplecillas y chascarrillos sigue siendo habitual en rondas y fiestas populares donde la bodega se usa como lugar de reunión y encuentro y el vino adquiere casi un papel ritual. Esto ocurre en la bodega de "La Confianza" que ocupa los bajos del establecimiento. Se trata de un pintoresco espacio con dos largas naves abovedadas y divididas por gruesos pilares. El material de construcción es la piedra arenisca y el ladrillo, lo cual además de dotarla de un caracter rústico de austera belleza la convierte en una cava perfecta para la correcta conservación y almacenajes de los mejores caldos de nuestra tierra que aqui se muestran en exposición. Caja fuerte de vinos añosos donde en algún tiempo se debieron guardar los arcones de doblones o los arcabuces de las revueltas.

Los vinos aragoneses son recios, de color intenso, de mucha capa y elevada graduación. En la provincia de Huesca son de gran calidad los vinos con denominación de origen "Somontano", caldos de gran calidad y buqué que han irrumpido con fuerza en el mercado. En la bodega de "La Confianza" usted encontrará gran variedad de vinos del Somontano y también Riojas, Ribera del Duero... expuestos en un escaparate ideal que forma este recinto tan próximo a los muros del monasterio de San Pedro el Viejo de donde les llega todo el sabor de la historia y la tradición.

También encontrará exquisitos licores de elaboración artesanal en nuestros pueblos del Pirineo, siguiendo lentos procesos y antiguas fórmulas: "Manzaneta de Mon", "Hierbabuena", "Pacharán casero"... así como una selección de cavas nacionales y champagnes franceses para los paladares más exigentes... y no olvide que regar una mesa de buenos vinos es la certeza de haber rendido culto al arte del buen comer.